¿Pérdida de peso repentina y sin razón? Causas pueden ir desde la depresión hasta el cáncer

La mayoría de personas sufren porque no están satisfechas con su peso, casi siempre buscan la manera de adelgazar pero no encuentran los resultados esperados. Sin embargo, también existe el lado opuesto, pacientes que tienen pérdidas de peso repentinas pero sin ninguna razón aparente. A esto es importante prestarle atención porque hay muchas enfermedades asociadas que van desde la depresión, problemas en la tiroides, hasta cáncer o VIH Sida.

La pérdida de peso involuntaria se puede dar en un abrir y cerrar de ojos y en ocasiones la persona se da cuenta hasta cuando ya la ropa le queda grande y debe cambiar el guardarropa. Una buena señal de alerta es cuando en un periodo menor a seis meses perdió más del 5% de su peso normal, y hay quienes pierden desde 15 hasta 20 kilos.

“Es una pérdida de peso que no se da de manera voluntaria ni por dietas ni por ninguna intervención médica o quirúrgica. Por lo menos en un 75% de los casos la causa sí se logra detectar, y algo importante es que se debe corroborar con un historial de masa corporal del paciente para ver que en efecto la pérdida de peso ha sido evidente, cuantiosa”, explicó Andrés Román, médico general de la Clínica Bíblica.

El especialista aseguró que cualquier persona puede sufrir pérdida de peso, pero es después de los 40 años cuando se presenta con más frecuencia.

“Hay márgenes, por lo general los que llegan a consultar son los adultos jóvenes, mayores a 44 años y los adultos mayores; un adolescente no es que no consulte, sino que pasa tal vez desapercibido”, dijo el médico, para añadir que “dentro de las causas más comunes en los adultos mayores suele estar la depresión o bien algún tipo de cáncer gástrico benigno haciendo señales de muestra. En los adolescentes o en los jóvenes suelen ser infecciones de transmisión sexual o el VIH”.

En el resto de la población también puede presentarse por trastornos como hipertiroidismo, drogadicción, desnutrición, tabaquismo o problemas alimenticios como anorexia y bulimia, que se diagnostica tras estudiar la historia clínica y los síntomas del paciente.

“El cáncer, independientemente del tipo que sea, por sí solo va a generar la pérdida de peso involuntaria. No es que la persona está pidiendo bajar de peso, sino que la misma enfermedad es la que se lo está produciendo. A veces termina siendo un cáncer gástrico, de hígado o de páncreas”, explicó Román.

Estrés emocional y laboral 

Otra de las causas con las que muchos se identifican es el estrés, tanto emocional como laboral y en esto el nutricionista Esteban Tapia afirma que no hay edad ni nivel socioeconómico, a cualquiera le pasa.

“Cuando hablamos de una patología, estamos hablando de estrés emocional, depresión, estrés por trabajo, falta de tiempo, enfermedades graves. Pero cuando la persona está estresada, los niveles de cortisona están muy altos, la persona pierde peso pero principalmente se da a nivel muscular porque la cortisona está actuando muy fuerte y por eso pierde peso muy rápido, en algunos casos se les olvida comer o en otros comen de más”, apuntó Tapia.

Cuando la persona pierde peso, en muchas ocasiones se le suben los porcentajes de grasa, aumentando las enfermedades cardiacas o problemas hormonales.

“Cuando la persona está con depresión, el cerebro –que es uno de los órganos que más calorías quema, más o menos 30% de las calorías diarias- está con ideas constantes y realmente utilizan mucha energía (…) a veces no tienen que ir donde un nutricionista, sino donde un médico. Estamos hablando de que una persona puede perder hasta dos, tres kilos por semana cuando lo normal es perder uno”, dijo el experto.

Ambos especialistas enfatizaron en la importancia de encender las luces de alerta cuando el peso se va abruptamente, porque aunque para algunos puede ser una alegría, al final se vuelve una preocupación y es necesario conocer las causas a tiempo.