La obesidad en España: lo que necesitamos saber para su prevención

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Hoy se celebra el Día Mundial de la Obesidad, una enfermedad de gran prevalencia en la actualidad y motivo de preocupación a nivel global. Con motivo de este evento, la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) publicó un informe con datos de este año que permiten conocer la obesidad en España, y desde Vitónica te contamos todo lo necesario para su prevención.

La epidemia de obesidad se agrava

A nivel mundial la obesidad se ha ido agravando y se espera que los datos sean peores en el 2030. En España la situación no es mucho mejor, pues aunque el informe señala que no hay signos de retroceso de la epidemia en ningún país, en el nuestro la enfermedad se ha estabilizado y tiene en promedio un 16,7% de la población afectada quedando por debajo del promedio mundial según señala la OCDE de 19,5%.

Sin embargo, el dato más alarmante es el aumento de la obesidad infantil a nivel mundial que afecta a uno de cada 6 niños. En España, el porcentaje es superior a la media mundial de 15,5%. Asimismo, en nuestro país las mujeres de clase baja tienen altas probabilidades de ser obesas, poniendo en evidencia lo mucho que afecta esta enfermedad a grupos vulnerables y lo ligado que se encuentra su desarrollo al nivel económico y social de la sociedad.

En conclusión, la epidemia de obesidad se agrava en todo el mundo y dentro de Europa, España no es el mejor situado sino todo lo contrario. Además, si consideráramos el sobrepeso más allá de la obesidad, los datos serían mucho más alarmantes si pensamos que un exceso de peso puede ser determinante en el posible desarrollo de la enfermedad.

Mejor prevenir que curar

La obesidad es una enfermedad compleja, estrechamente ligada a los hábitos aunque también posee un componente genético, por eso, se encuentra influenciada por múltiples factores cuya presencia predominan en la actualidad y han dado como resultado la epidemia que nos asecha.

Para revertir la obesidad por lo tanto, se requiere de un abordaje integral y rara vez se logran resultados duraderos debido a que muchos factores promueven la recuperación o el no mantenimiento del peso perdido según indica un estudio publicado en Obesity Reviews. Por lo tanto, la clave está en prevenir.

Para reducir el riesgo de sufrir esta enfermedad es importante aunar esfuerzos entre diferentes sectores de la población ya que tanto desde gobiernos como desde la industria y en la familia de cada uno podemos actuar para mejorar hábitos de vida y así, reducir las probabilidades de padecer obesidad.

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Campañas públicas para incentivar la actividad física desde pequeños, en las escuelas como aquella que pretende lograr una hora diaria de educación física o el Movimiento Actívate destinado a adolescentes son buenos ejemplos de iniciativas para prevenir el sedentarismo, una de las principales causas de obesidad.

Pero también, como adultos podemos intentar mejorar nuestra alimentación y la de nuestra familia aprendiendo a leer las etiquetas de los alimentos, creando un clima favorable al momento de comer, incentivando las comidas familiares y desarrollando comportamientos sanos como comer más despacio y sin distractores que favorecen la saciedad y ayudan a controlar mejor lo que comemos.

Controlar la ingesta de alimentos por emociones también resulta clave y por supuesto, crear un ambiente seguro para lograrlo. Desde las industrias, además de no mostrar leyendas engañosas en el etiquetado de los alimentos, también se puede reducir el contenido de azúcar y/o sal de algunos productos cuyo consumo masivo influye grandemente en una mayor ingesta calórica y así, en el desarrollo de obesidad.

Ya son un hecho en muchos países la subida de los impuestos a los refrescos azucarados para desestimar su consumo. Igualmente, desde los gobiernos se puede promover la práctica de ejercicio o la ingesta de alimentos más sanos con otro tipo de medidas como las que ha incorporado Amsterdam.

La clave está en atacar las causas que no son pocas y así, lograr que de forma más natural se adopten hábitos saludables o al menos no tan nocivos que contribuyan a reducir el riesgo de sufrir obesidad, una enfermedad compleja y epidémica en la actualidad.

Bibliografía consultada | Obesity update – © OECD 2017; Obesity Reviews, Volume 6, Issue 1, February 2005, Pages 67–85; Nature Reviews Endocrinology 6, 290-293 (May 2010), doi:10.1038/nrendo.2010.41.
Imagen | iStock

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La noticia La obesidad en España: lo que necesitamos saber para su prevención fue publicada originalmente en Vitónica por Gabriela Gottau .

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Hoy se celebra el Día Mundial de la Obesidad, una enfermedad de gran prevalencia en la actualidad y motivo de preocupación a nivel global. Con motivo de este evento, la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) publicó un informe con datos de este año que permiten conocer la obesidad en España, y desde Vitónica te contamos todo lo necesario para su prevención.

La epidemia de obesidad se agrava

A nivel mundial la obesidad se ha ido agravando y se espera que los datos sean peores en el 2030. En España la situación no es mucho mejor, pues aunque el informe señala que no hay signos de retroceso de la epidemia en ningún país, en el nuestro la enfermedad se ha estabilizado y tiene en promedio un 16,7% de la población afectada quedando por debajo del promedio mundial según señala la OCDE de 19,5%.

Sin embargo, el dato más alarmante es el aumento de la obesidad infantil a nivel mundial que afecta a uno de cada 6 niños. En España, el porcentaje es superior a la media mundial de 15,5%. Asimismo, en nuestro país las mujeres de clase baja tienen altas probabilidades de ser obesas, poniendo en evidencia lo mucho que afecta esta enfermedad a grupos vulnerables y lo ligado que se encuentra su desarrollo al nivel económico y social de la sociedad.

En conclusión, la epidemia de obesidad se agrava en todo el mundo y dentro de Europa, España no es el mejor situado sino todo lo contrario. Además, si consideráramos el sobrepeso más allá de la obesidad, los datos serían mucho más alarmantes si pensamos que un exceso de peso puede ser determinante en el posible desarrollo de la enfermedad.

Mejor prevenir que curar

La obesidad es una enfermedad compleja, estrechamente ligada a los hábitos aunque también posee un componente genético, por eso, se encuentra influenciada por múltiples factores cuya presencia predominan en la actualidad y han dado como resultado la epidemia que nos asecha.

Para revertir la obesidad por lo tanto, se requiere de un abordaje integral y rara vez se logran resultados duraderos debido a que muchos factores promueven la recuperación o el no mantenimiento del peso perdido según indica un estudio publicado en Obesity Reviews. Por lo tanto, la clave está en prevenir.

Para reducir el riesgo de sufrir esta enfermedad es importante aunar esfuerzos entre diferentes sectores de la población ya que tanto desde gobiernos como desde la industria y en la familia de cada uno podemos actuar para mejorar hábitos de vida y así, reducir las probabilidades de padecer obesidad.

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Campañas públicas para incentivar la actividad física desde pequeños, en las escuelas como aquella que pretende lograr una hora diaria de educación física o el Movimiento Actívate destinado a adolescentes son buenos ejemplos de iniciativas para prevenir el sedentarismo, una de las principales causas de obesidad.

Pero también, como adultos podemos intentar mejorar nuestra alimentación y la de nuestra familia aprendiendo a leer las etiquetas de los alimentos, creando un clima favorable al momento de comer, incentivando las comidas familiares y desarrollando comportamientos sanos como comer más despacio y sin distractores que favorecen la saciedad y ayudan a controlar mejor lo que comemos.

Controlar la ingesta de alimentos por emociones también resulta clave y por supuesto, crear un ambiente seguro para lograrlo. Desde las industrias, además de no mostrar leyendas engañosas en el etiquetado de los alimentos, también se puede reducir el contenido de azúcar y/o sal de algunos productos cuyo consumo masivo influye grandemente en una mayor ingesta calórica y así, en el desarrollo de obesidad.

Ya son un hecho en muchos países la subida de los impuestos a los refrescos azucarados para desestimar su consumo. Igualmente, desde los gobiernos se puede promover la práctica de ejercicio o la ingesta de alimentos más sanos con otro tipo de medidas como las que ha incorporado Amsterdam.

La clave está en atacar las causas que no son pocas y así, lograr que de forma más natural se adopten hábitos saludables o al menos no tan nocivos que contribuyan a reducir el riesgo de sufrir obesidad, una enfermedad compleja y epidémica en la actualidad.

Bibliografía consultada | Obesity update – © OECD 2017; Obesity Reviews, Volume 6, Issue 1, February 2005, Pages 67–85; Nature Reviews Endocrinology 6, 290-293 (May 2010), doi:10.1038/nrendo.2010.41.
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